Algo pequeño que ayuda
Intención de aprendizaje Al final de esta lección, el alumnado podrá describir la amabilidad cotidiana y proponer una respuesta que pueda traer algo de alivio sin intentar arreglarlo todo.
- Tiempo
- 42 minutos
- Cómo trabaja el grupo
- Grupos de tres o cuatro
- Necesitas
- Papelitos con escenarios ficticios, papel y bolígrafos
- Empieza con
- Una respiración para ti, otra para los demás
Antes de empezar
Mantén todos los escenarios en la ficción y en privado lo que cada estudiante escriba sobre sí. Reconduce la conversación que nombre a compañeros de clase.
Lee la nota completa sobre protección del alumnado Cómo adaptarla a tu clase Una nota para las familias sobre esta lección
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Por qué importa
Rara vez sabemos todo lo que lleva encima otra persona. La amabilidad es una respuesta cotidiana que dice que su experiencia importa, ya sea a través de la atención, la ayuda práctica o un gesto respetuoso. También podemos ofrecérnosla a nosotros mismos, sobre todo cuando la respuesta interior habitual es dura.
La habilidad en contexto Sentir preocupación por la dificultad propia o de otra persona y desear traerle alivio.
Sobre la habilidad de la compasiónPrueba la práctica interactivaPruébala tú primero
“Donde duele” te lleva unos minutos tranquilos, solo para ti, antes de enseñarlo. Nada de lo que escribas en él se guarda ni se envía.
Empieza con “Una respiración para ti, otra para los demás”
5 minUsa Una respiración para ti, otra para los demás como una práctica tranquila. El alumnado puede respirar con normalidad, guardar ambos deseos para sí o simplemente escuchar.
Tomen una respiración cómoda y ofrézcanse algo que necesiten hoy, como paciencia, estabilidad o un poco de espacio.
Traigan a la mente a alguien a quien le vendría bien un día amable, sin decir quién es.
Al soltar el aire con normalidad, ofrézcanle un deseo en silencio con palabras que les resulten naturales.
Repítanlo una o dos veces, y quédense el deseo para ustedes siempre que eso se sienta más seguro.
Presta atención a No busques la amabilidad en las caras del alumnado ni preguntes en quién pensaron. Mantén disponibles la respiración normal y la observación en silencio.
Explicación docente
10 minLa amabilidad puede ser sencilla: fijarse en alguien, incluirle, preguntar qué necesita o hacer más fácil una parte del día. No pone a una persona por encima de otra ni da por hecho que sabemos qué es lo mejor.
Una intención amable sigue necesitando consentimiento y criterio. A veces la ayuda es bienvenida; a veces una persona quiere compañía, espacio o el apoyo de alguien con más responsabilidad. Podemos preguntar en lugar de adivinar, y podemos cuidar sin asumir un papel que no es seguro para nosotros.
Preguntas para el grupo
- ¿Qué pequeñas acciones pueden hacer más fácil un día cualquiera para otra persona?
- ¿Por qué alguien podría contenerse a la hora de ofrecer o recibir amabilidad?
- ¿Cómo podemos saber si una persona quiere que la escuchen, ayuda práctica o espacio?
¿Qué podría ayudar?
18 min- Da a cada grupo varias situaciones ficticias, como un estudiante que recibe un resultado decepcionante, que está sentado solo, que se arrepiente de una discusión o que llega después de una mañana difícil.
- Para cada situación, los grupos anotan respuestas que podrían restar importancia, avergonzar o tomar el control, y explican por qué podrían no ayudar.
- Escriban una pregunta respetuosa que pueda ayudar al personaje a decir lo que necesita.
- Proponen dos respuestas posibles: una pequeña acción práctica y una forma de acompañar sin arreglar.
- Añade un escenario en el que el personaje se habla con dureza a sí mismo. Cada estudiante redacta en privado lo que le diría a una amistad en la misma situación.
- Recoge una respuesta de cada grupo y observa cómo las ideas más útiles dejan espacio para la elección de la otra persona.
Reflexión privada
6 minPiensa en una pequeña amabilidad que podrías ofrecerte a ti o a otra persona en los próximos días. ¿Qué la haría cuidadosa, realista y libre de presión?
Cómo reflexionan Diario privado
Cierre
3 minNo siempre sabremos lo que otra persona lleva encima, y no siempre podremos cambiarlo. Aun así podemos preguntar, y ofrecer una cosa pequeña con cuidado.
Protección del alumnado
Mantén todos los escenarios en la ficción y en privado lo que cada estudiante escriba sobre sí. Reconduce la conversación que nombre a compañeros de clase. Deja claro que el alumnado debe acudir a una persona adulta de confianza cuando alguien pueda no estar a salvo, y sigue los procedimientos de protección del centro si surge una preocupación.
Si algo que dice una persona joven te preocupa, sigue la vía de protección habitual de tu centro. Esto no es algo que tengas que cargar en soledad.
Cómo adaptarla
En otros contextos
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El plan es editable, así que puedes cambiar los nombres, los ejemplos y los tiempos para adaptarlos a la gente joven que tienes delante.
Para enseñar
Para el alumnado
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